A WHITER SHADE OF PALE (De cuando intenté dejar de fumar) -11

 

MIÉRCOLES 19, DÍA 8

Ya llevo una semana sin fumar y quiero aclarar, por experiencia propia, una serie de cosas. Eso de que te sientes mejor físicamente cuando lo dejas es un bulo. Al menos yo no detecto ninguna diferencia respecto a cuando fumaba, me canso lo mismo. Tampoco percibo más olores ni sabores. Hoy estoy muy estable. Demasiado. Como flotando. No me afecta la ausencia del tabaco. No quiero que me afecte. Yo a mis chicles, mis cosas y para adelante.

Jorge (el que se llama igual que yo) aguanta. Jaime también. Precisamente estoy frente al ordenador y encuentro a una amiga en Facebook que va a dejarlo dentro de poco tiempo. Y a otro amigo que anuncia que va a hacer lo mismo. Les doy ánimos porque sé que eso ayuda. No estoy solo. Vamos, joder, vamos.

En la calle veo a los fumadores. Fuera de los negocios, del trabajo, de los bares, pasando frío. No siento ninguna envidia porque fumen. Les analizo. Los veo desorientados. Están ahí, tirados en la calle, pero de alguna manera te sostienen la mirada. Como si quisieran mantener cierta dignidad. Pero están perdidos. Y lo saben.

Los miércoles es el día en que la limpiadora que se llama Luz llega a la oficina. Siempre me resultó una persona muy desagradable. No suele caerme mal la gente a primera vista, pero esta mujer sí. Es inoportuna, fea y grande. No la aguanto. A veces me siento hasta culpable por estos pensamientos. Pero no los puedo evitar. Llega hoy y no se le ocurre otra cosa que hablar de fumar y de tabaco. Resoplo. Una y otra vez. Decido que voy a cogerme unos días libres. Desde el sábado hasta el miércoles. Cuando Luz se va, lo hago oficial. Así que tengo unas minivacaciones de por medio. Prueba de fuego asegurada. Además, las flatulencias han ido a menos. Y eso me alivia un montón porque es algo que me tenía muy preocupado.

Sigo sintiendo que floto, como con miedo a hacer movimientos bruscos para evitar que me entren esas ganas locas de fumar. Lo consigo. Pero es precisamente cuando lo dejas cuando te das cuenta en todos los sitios en los que lo echas de menos. Lugares  que uno ni se imagina. Y momentos. El de vuelta a por el coche es otro de ellos. Lo pasas mal. Resoplas.

Llego a casa y escucho la canción  ‘A whiter shade of pale’. Me viene bien. Estoy contento de haber escogido este tema. Tengo mucho tiempo por delante.  Puedo hacer deporte, pero no. Juego a la Play. Revoloteo en el ordenador. Miro en la tele un programa de cotilleo. Y de repente me veo en el salón grande caminando, dando vueltas. Me han entrado unas ganas locas de fumar. Recuerdo dos paquetes de tabaco que vi en el coche cuando llegué. Estaban en la alfombrilla trasera, tirados. Seguro que tienen cigarros. Pero hoy no me atreví ni a  tocar esas cajetillas. Debería tirarlas. Ahora las recuerdo. Están ahí, siempre detrás.

Con un sentimiento raro, pero más relajado, por fin me coloco en el sofá y comienzo a ver una película. Se llama ‘Ladrones’. Es buena, tiene ritmo, acción, es entretenida, me gusta. Justo lo que necesitaba, joder. Luego ceno algo rápido. Estoy un poco alterado así que pienso que lo mejor es irme pronto a la cama a leer el libro sobre la Guerra Civil. No tengo a nadie en casa.

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